sábado, 18 de enero de 2014

Espectadora.

Últimamente solo sé estallar.
Y no sé si es malo.
Porque estallo para adentro en el propio encierro de mis inexistencias
perdidas, nulas, opacas; como vos quieras.

Todo parece invadirme
pero en el centro
en la periferia
en el vértice más izquierdo de los derechos
se cobija un pedazo de vacío
una alma desnutrida
inmortal
que vaga en los rincones
y pincha
y yo sangro
porque ya no puedo llorar
porque hasta las lágrimas están vacías.

A veces me gustaría tener una razón para llorar
más impotencia da el agua sin sal.
Divago, mato gente
me arrepiento
me mutilo
lo pospongo a después del estreno.
Y me río
en silencio
con pánico a ser descubierta en el delirio.

Que sé yo...
es cansador buscar siempre el equilibrio
desgatador hallarlo y vivir con pánico a perderlo.

Un tornillo perforándome
solo para buscar en desencuentro con la briza
pero yo estática
muda
con los ojos abiertos.
Una espectadora.

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